Arte oriental en el Jardín Japonés

Un jardín zen de casi tres manzanas, un lago artificial de diez mil metros cuadrados sembrado con peces koi y rocas traídas desde Córdoba componen el Jardín Japonés en el terreno de la ex Plaza Japón (Parque Tres de Febrero), en Palermo. Entre su variada flora se encuentran especies tanto autóctonas como orientales, cuyo mantenimiento está a cargo de la Fundación Cultural Argentino Japonesa (FCAJ). Desde 2008 el predio es un Bien de Interés Histórico Artístico Nacional.

Fue donado a la ciudad de Buenos Aires en 1967 por la comunidad japonesa para recibir a los príncipes Akihito y Michiko —fue la primera visita al país de la familia imperial—, actuales emperadores de Japón. Diez años más tarde fue rediseñado por el ingeniero paisajista japonés Yasuo Inomata.

En 1997 Akihito y Michiko volvieron como emperadores después de treinta años de la inauguración del Jardín Japonés.

En 1997 Akihito y Michiko volvieron como emperadores después de treinta años de la inauguración del Jardín Japonés. También fue visitado por otros miembros de la familia imperial japonesa, tales como: el príncipe Takamado y su princesa consorte (1991), el príncipe Akishino junto a la princesa Kiko (1998), y la princesa Akiko de Mikasa (2013).

Además del jardín, en el predio hay un centro para actividades culturales, una biblioteca, un vivero, un restaurante y una casa de té de dos plantas (en el piso superior funciona la sede de la FCAJ); allí se desarrolla la ceremonia del té y talleres de ikebana, origami y bonsái, entre otros.

Durante el recorrido por el Jardín Japonés se pueden cruzar tres puentes: uno curvo que representa el camino al paraíso, otro en forma de zigzag que conduce a la “isla de los remedios milagrosos” y un tercero que simplemente es recto, pero no por ello menos atractivo. Asimismo se puede hallar la escultura “Samurai” de Baku Inoue, la cual fue emplazada en 2006, y un reciente portal de acceso al “Patio de los Recuerdos” que remite a los pórticos de los castillos de la isla de Okinawa.

Por último cabe destacar una campana especial de gran dimensión llamada tsurigane que se encuentra, generalmente, en los templos budistas. En este caso se sitúa en el Jardín Japonés de Buenos Aires y se trata de una donación realizada por la Asociación de la Campana por la Paz Mundial de Japón en el marco del centenario del Tratado de Amistad de Argentina y Japón, en 1998. Al no contar con un badajo adentro, se golpea con un madero para recibir el Día Internacional de la Paz (21 de septiembre), así también como para producir las 108 campanadas de Año Nuevo que representan los pecados del hombre.

El Jardín Japonés abre todos los días de 10 a 18 h. La entrada general es de $ 70; menores de 12 años y jubilados, gratis.

 

Cómo llegar al Jardín Japonés en Palermo

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